Lewis Carroll al hablar de la Reina de corazones, de la mujer que reinaba el País de las Maravillas , esa señora autoritaria, caprichosa, de poco razonar.. ¿no estaría refiriéndose de nuestro corazón, el que nos dicta con sus pulsaciones nuestro sentir?
Una Reina autoritaria en un mundo absurdo, delirante, totalmente lógico en su estructura sin-sentido. ¿Sería entonces ella, la Reina, nuestro corazón sobre nuestro inconsciente, un "País de las Maravillas"? Y si así fuese ¿qué sería Alicia sino un destello de cordura? Es nuestra inocencia que se atreve a explorar este mundo magnifico, en donde todo es impredecible, todo esta bajo cuestionamiento pero sin embargo responde a una lógica que aún no somos capaces de descifrar. Alicia esta sujeta bajo las ordenes de la Reina, porque de lo contrario, le cortarán la cabeza. ¿Debería Alica temer, o rebelarse? Temerle a la Reina, es temerle a las emociones que se alojan en su inconsciente, y la otra opción es oponerse a ellas. Sabemos que la final de la historia Alicia ella logra volver a la normalidad.
Pero en nuestra historia ¿Acaso a nosotros no nos manda una reina de corazones? ¿No son nuestras emociones las que marcan nuestro accionar?
En ese plano podríamos compararnos con engranajes en una maquina, en donde nuestra participación es tan crucial como insignificante. Una maquina que genera emociones, emociones que generan sentimientos; sentimientos que generan acciones, acciones que generan emociones... En un ciclo repetitivo, siempre con resultados diferentes ¿pero por qué? ¿qué es lo que cambia, somos nosotros o la maquina?
Pero volvemos al mismo lugar: ¿Son nuestra acciones las que marcan nuestro accionar, o nuestro accionar marca nuestra emociones? ¿Dónde empieza, dónde termina?
