miércoles, 4 de abril de 2012

Sofocación



La noche aún no acaba, sin embargo mis esperanzas llegaron a punto muerto.
Muerte por asfixia. No puedo respirar.
Su perfume capturo todos mis sentidos y me dejó anonadado. No recuerdo el motivo por el cual me encuentro aquí, a menos de tres metros de ella.
Sus ojos claros contrastan con esa mente tan oscura, que intensifica su mirada. Angelical, peligrosa.. ¿Será una señal de advertencia o invitación al paraíso? En este caso pueden ser las dos cosas.
Piel de porcelana, personalidad de acero.
Su vestido blanco, su cabello rubio, sus labios rojos, su sonrisa resplandeciente, sus tacos de aguja. Era la mezcla perfecta entre un sueño y una pesadilla; dolor y lujuria.

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