sábado, 24 de marzo de 2012

Fuego.

El fuego consumía toda la pasión que estaba empapada en las sábanas, sofocaba los recuerdos con un denso humo y reducía a cenizas la habitación, en cuesntión de minutos ya apenas quedaban escombros de lo qeu alguna vez había sido nuestro refugio.
No había otra solución. Era el pasado o nosotros. Necesitábamos deshacernos del ayer.
El fuego se combate con fuego, y no había más remedio que quemarse en el. 
Hicimos lo mejor que pudimos. Purificamos los pecados, no al pecador. Pero no importa, quemaremos nuevamente este presente cuando sea parte de pasado si es necesario.


Ya somos viejos para crecer, muy inmaduros para aprender. 

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