No había otra solución. Era el pasado o nosotros. Necesitábamos deshacernos del ayer.
El fuego se combate con fuego, y no había más remedio que quemarse en el.
Hicimos lo mejor que pudimos. Purificamos los pecados, no al pecador. Pero no importa, quemaremos nuevamente este presente cuando sea parte de pasado si es necesario.
Ya somos viejos para crecer, muy inmaduros para aprender.

No hay comentarios:
Publicar un comentario