viernes, 9 de marzo de 2012

1, 2, 3, probando...

Se comprimen todos los pensamientos cotidianos y se convierten en un insoportable dolor de cabeza. Detalles insignificantes que me hacen dudar de mi existencia...
No puedo sobrevivir sin electricidad y mucho menos sin cafeína. Algo anda mal, no se son mis electrodomésticos o mi cabeza. Ya no sé diferenciar una de la otra.



La distancia entre dos personas en al misma habitación puede ser abismal si ninguna de las dos sale de su zona de confort. Nunca logré relacionarme con los demás, no quiero salir de mi refugio interior. No es por miedo, es por costumbre ya.
Supongo que después de tanta oscuridad, la luz me podría dañar quizás... 

No hay comentarios:

Publicar un comentario