Y su débil mente no la dejaba dormir por la noche, siempre saboteaba su actual felicidad con el tormento del pasado que nada podrá cambiar. Tanto le costaba asumir la realidad, su presente, la calma que tanto sacrificio le costo encontrar... Aún así se albergaba en recuerdos que quisiera cambiar, entre fantasías de cosas que nunca llegarán a pasar.
El futuro que le esperaba era mediocre, porque ella no era capaz de manejar su presente, si no que dejaba que el pasado la manejase a antojo. Iba y venia entre delirios y melodías pasadas. Recordaba todo con lágrimas incrustadas en su mirada. Estaba siempre a tres pasos de su felicidad, pero nunca lo suficientemente cerca como estar en ella.
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