sábado, 14 de enero de 2012

Momentos irrepetibles.

Recuerdos de una noche de invierno en una tarde de Abril, como dos extraños que se encuentran al azar; sus caminos se cruzaron y no hubo marcha atrás.
Hay miles de personas en esta ciudad, miles de ciudades en esta provincia, decenas de provincias en este país, cientos de países en este continente, 5 continentes en este planeta,  8 planetas en esta vía lactea, millones de vías lacteas en esta galaxia, millones de galaxias en este universo; y justo él se cruza con la persona menos indicada.
Pero ahí no se detiene, si no que él la mira a ella lo suficiente como para caer rendido a sus pies.
¿El problema? El problema es que ella también.
Y es que ella compensaba toda la frianldad de él con la calidez de su sonrisa; y  él con su dulzura era capaz de equilibrar la impulsividad de aquella mujer. Algo así como la imperfecta perfección, como almas gemelas.
Y es trágico. Si, trágico. Ambos están destinados a ser el uno para el otro, a hallar la felicidad en los ojos del otro.. lo cuál sería hermoso si estos dos extraños no hubieran seguido su camino para luego lamentar que hubiera pasado. Pero prefirieron escuchar a sus necesidades temporales, a cumplir con sus ajustados horarios, a seguir de largo.



Quizás el amor si está a la vuelta de la esquina, pero nosotros nunca nos hemos tomado el tiempo de caminar hacia la esquina indicada. 


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