domingo, 6 de noviembre de 2011

Destrucción.

Esa simpleza con la cuál un comentario puede afectar tanto a una persona, como puede destruir a lo que tanto le costo llegar...
Cuando las agrías palabras de una mente maligna se escurren en una mente delicada, dulce y frágil, de una manera tan siniestra. Y aún peor cuando esa perversión es llevada  acabo con total impunidad, y lastima de forma irreversible hasta el alma.
La sangre que ha de correr por sus muñecas en este momento.. ¿Alguien se detuvo a  pensar en eso?
Las lágrimas que debe de estar inundando su rostro en este segundo..  ¿Alguien se puso en su lugar?
El odio que corroe su alma y aniquila sus sueños... El miedo, la inseguridad, la tormenta, la desesperación, la aniquilación. Pero en ese instante que le llevo pronunciar tan mortíferas palabras.. ¿Se habrá puesto a pensar en eso? ¿Se habrá puesto en el lugar de ella? ¿O siquiera alguien más, alguna vez?

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