Él estaba inundándose en lágrimas y llovizna de Marzo y ella observaba todo detrás del impecable cristal.
Se atrevió a salir, a empaparse con esas débiles y detestables gotas de agua, sólo para decirle:
-¿Esperas que las lágrimas se sequen bajo la lluvia... o queres ocultar tu miseria debajo de la tempestad?
-No, no es algo tan poético como eso..
-¿Y cómo es entonces?
-Como cuando... simplemente sos una mierda y lo sabes.
Y ella sabía lo que era, sus ojos la delataron. Desanimarla no era muy difícil, después de todo ella entendía el mundo que la rodeaba, por mas que las píldoras recetadas por la psiquiatra pretendieran otra cosa.
Ambos se quedaron contemplando como los relámpagos iluminaban el caótico paisaje mientras el agua caía cada vez con más intensidad y en mayor cantidad. La gente se apresuraba por llegar a sus hogares o algún techo cercano... algún que otro vecino les advirtió de la tormenta como si se tratara del Fin del mundo. Pero ellos hicieron oídos sordos. Tal vez porque en el fondo ellos deseaban el Fin del mundo desde hacia mucho ya.
-Con suerte, algún rayo nos parte por la mitad.
-Si eso llega a pasar sobreviviríamos, porque tan afortunados no podemos ser.
Me encanta... me encanta .. en serio y mucho♥
ResponderEliminarLamentablemente para la cultura blogger, es de esas entradas que me dejan sin palabras aunque para una escritora se que el calificativo es felizmente. sludos!
Recien ahora leo tu comentario, es que estuve algo ocupada y lamentablemente no tengo tanto tiempo para blogspot u.u
ResponderEliminarMuchas Gracias♥ me alegro que te haya gustado, de verdad (: