O tal vez siempre fue así, o aun más falsa inclusive, lo suficientemente falsa como para que nadie lo sospechara. Entonces ahora, al estar sola, ya no puede ocultarse, quedo completamente desprotegida, y no tiene más remedio que dibujar una sonrisa en su cara mientras se refugia entre engaños y eso que tanto desprecio alguna vez. Eso que decía que era horrible y odioso, pero que a fin de cuentas era lo que la mantenía con vida. Eso que es apenas un intento de vida. Eso que denomino como detestable. Eso que es la única alternativa que le queda. Eso que adopto como propio por descarte.
Eso, para esa persona, antes era llamado falsedad, ahora lo llama amistad.
Acabo de ver que tan bajo una persona puede caer; y puedo decir con tranquilidad que yo nunca tuve que recurrir a sus fieles amigas, las mentiras. Supongo que se debe al hecho de que yo tengo amistades verdaderas, que si valen la pena.
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| Ya ni reconoces tu propio reflejo... |



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