No siempre es suficiente con abrir los ojos.
En algún punto dejo de importar la verdad, simplemente batallábamos por el placer que prometía la derrota ajena, y la satisfacción de la victoria propia.
Egoísta, superficial, egocéntrica, estúpida.. y miles de adjetivos despectivos más se pueden utilizar para describir la situación. Pero eso ya carece de importancia porque cualquier excusa es perfecta para deleitarnos con la histeria de otro fugaz desencuentro.
La verdad quedó opacada por nuestra sed de razón.
El ojo <3
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