Podría decir en este momento miles de razones por las cuales una persona NO debe -bajo ninguna circunstancia- enamorarse. Pero me es imposible cuando pienso en sus ojos, en su indetectable sonrisa y en esa refrescante y melodiosa voz que lo acompaña.
Muy cursi, si, es asquerosamente cursi y cliché. Lo se, puedo ver lo estúpido que es, y sin embargo no me es posible cambiar de opinión. Al parecer ya es demasiado tarde para razones.
No hay comentarios:
Publicar un comentario