Se puede disfrutar de música nueva, de caricias, de risas, de juegos, de charlas que no llevan a ningun lugar nuevo. Estar cerca aún en la distancia geografica, construir refugios imaginarios en momentos compartidos con quienes aún están en contacto con su humanidad.
Aún nos podemos conmover. Nos podemos enojar, nos podemos reír y llorar. Podemos entablar una conversación: escuchar, entender y buscar palabras para organizar nuestro flujo de pensamientos.
¿Qué tengo para decir?
¿Quiénes tienen interés en escuchar(me)?
¿A quiénes me permito escuchar?
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