martes, 15 de enero de 2013
Sleep tight.
Su cuerpo sin vida se recuesta en el sofá. Ella sigue respirando, pero hace años que está muerta.
En su mente no hay nada más que teorías conspirativas en su contra y sueños en donde ella no puede hacer otra cosa que ahogarse.
Trate de meterme dentro de tan delicada y siniestra cabezita, pero ella jamás me lo permitió ¿Cómo va dejar que otro vea el caos que ni ella es capaz de entender?
Su habitación huele a café y desesperación. El insomnio se hace presente en una cama a medio tender, y libros de autores que murieron la década pasada. Y no hay mucho más que eso que ver, todo lo demás se encuentra bajo llave.
Ella oculta todo, es un fobia inexplicable a que alguien sepa algo sobre su identidad. ¿Negación? ¿Manipulación? ¿ Cinismo? No lo sé, y no tengo ninguna evidencia para sacar conclusión alguna. Más que la falta de evidencia, claro esta.
Leer silencios, observar espacios vacíos, es a veces un recurso muy valioso. Miles de palabras se desprenden de un silencio. Así como miles de demonios se callan con un grito sofocado.
Pero debo admitir que no sé más que ella esta muerta. Y quizás nunca descubra la causa de tal tragedia.
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