A veces quisiera poder elegir a que esclavizarme.. pero ahí es cuando notó que ya lo he hecho. Todos somos esclavos de nuestros miedos y sueños, en distintas medidas. Las medidas que nosotros permitamos.
Victimas y victimarios de nuestras creencias, dispuestos a morir por ellas. Eso nos transforma en soldados, soldados que marchan al ritmo que impone su mente y alma.
No siempre se puede tener lo que se quiere. Libertad o felicidad.