Yo sabía que debía ser mía, pero nunca tuve el valor de reclamarla.
Seis meses después, puedo mirarla a los ojos sin arrepentirme de haberle robado un beso.
No me importa ya el hecho de que ella me llamara "pelotudo" y me redujera a lagrimas en cuestión de segundos, en frente de ella, y de todas las personas que cruzaban por esa avenida... Es que ya lo hice, pude probar el cianuro de sus labios.
Tengo toda una vida para regocijarme en ese glorioso momento, en el cual, mis labios y los de ella se fundía, tal como lo soñé.
Tengo toda una vida para desintegrarme en ese patético momento, en el cual, mis miedos me inundaron tal como Alicia tratando de salir del mar de lágrimas.
Tengo una vida. Ella. Es mia.

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