"No podría dejarla" Eso dije. Cuando llego el momento de cuidarla, no lo hice. La dejé sin mirar atrás, fui tan cobarde como siempre pensé que era y todavía un poco más.
Le escribí un poema y lo guarde en donde nadie nunca lo podrá leer, porque no soy capaz de asumir mis sentimientos frente a ella, porque soy un idiota que oculta el hecho de ser idiota.
Nunca le di a entender que sin ella yo no era más que una persona perdida en este mundo; y la perdí.
Perdí el poema, la perdí a ella y luego me perdí a mi mismo, para tratar de crear un poco de empatía. Aunque de nada sirvió; el silencio seguía allí, consumiéndose junto con mi cerebro.
Buscar, buscar... "¿Para qué, si no tuve las agallas antes.. Qué cambiaría ahora? " Me pregunte a mi mismo, y como un estúpido me quede un par de minutos esperando la respuesta, como si de otra persona se tratase.
"Voy a cambiar" me dije frente al espejo. Dí media vuelta... dejando atrás mi reciente promesa, convirtiéndola en un fantasma.
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