Entre los suspiros que se llevo el viento y las palabras que quedaron atrapadas bajo la almohada, dos almas encontraron un cálido instante en el cuál refugiarse el resto de su vida. Aunque ese bello momento sería olvidado con la salida del Sol.
Y como culparlos si la vida se compone de esos hermosos episodios que no duran mas de unos segundos y que nunca son apreciados lo suficiente. Damos todo por sentado, lo perdemos, lloramos -y qué más hacer, si es lo primero que aprendemos luego de salir del vientre de nuestra madre.- y rogamos por una segunda oportunidad a algo Superior a nosotros.
Y nada es más humano que buscar una respuesta celestial mientras uno se encuentra atascado en un infierno terrenal.

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