domingo, 6 de marzo de 2011

-x-

El agua estaba congelada, pero eso era lo de menos, él debía limpiarse rápido.
Luego de una helada ducha, su cuerpo exhausto colapso entre las sabanas.. Hacia meses que no podía conciliar el sueño de tal manera, la primera vez en años que realmente descansaba sin la ayuda de algún fármaco. 
En un instante, 10 horas pasaron. Él se despertó renovado, como si la noche anterior no fuese más que un recuerdo de la infancia. Pero el estado de felicidad no duró mucho, de pronto los demonios se lo devoraron vivo, con eternas acusaciones moralistas y delirios de perfeccionismo. Él estaba condenado a quemarse vivo. 
Otra ducha fría mientras el fuego se intensificaba. 
Se puede limpiar un cuerpo, pero nunca el alma, nunca. Ni con disculpas, ni con bendiciones. Pero él era iluso y creía que el amor lo curaría todo. Todo. Y parecía no entender que el amor es una maldición en el corazón de un mediocre retrasado emocional.
El aire era cada vez mas pesado, no, no era aire después de todo, era humo. Se estaba asfixiando, no había salida, él se encontraba encerrado en su mente. 
Recorrió toda la habitación en busca de pastillas. Encontró cianuro. 
-Finalmente la salida-. Dijo.
Y trató de abrir el frasco, pero no lo logro. Estaba girando la tapa por el sentido contrario.. pero  quizás no quiso notarlo. 
Luego de 15 minutos volvió a la rutina. Casi automáticamente, sin mostrar expresión alguna en su rostro, como si todo lo sucedido hubiese sido bloqueado de su mente, otra vez
Tomó una taza de café caliente, y se propuso a buscar su integridad en el fondo de un vodka barato.

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